No hace ni diez minutos de mi primera entrada a comisaría cuando recibimos el que será mi primer aviso. Al parecer, alguien ha disparado al escaparate de una tienda del barrio y un bebé ha resultado herido. Fran, Quílez, Hakim y yo recibimos el aviso y salimos cagando leches de la comisaría.
Al llegar al barrio, la gente está revolucionada y alterada. El bebé era el hijo de la dueña de la tienda donde han disparado y se los han llevado a los dos al hospital. Por suerte, la bala solo ha rozado al niño. Al parecer hay una testigo, quien ha confirmado que el que ha disparado era un chico joven, un menor. Quiero hablar con la chica y, es entonces, cuando la vuelvo a ver, con el mismo velo rosa que le cubre el cabello.
- Hola. Volvemos a vernos. - Le digo mientras me voy acercando a ella.
- Ceuta es muy pequeña. Yo trabajo aquí, soy profesora del centro cívico. Y usted ... policía. - Lo que me temía, una chica humilde y pura, por eso es profesora.
- Soy el nuevo inspector jefe Morey. - Me presento mientras estrecho su mano.
- Fátima.
- Tendríamos que hablar con la niña.
- ¿Con Nayat? Es mi hermana pequeña. - Vaya, es la misma niña que vi en comisaría, que iba acompañando a la señora que buscaba desesperadamente a su hijo.
- Pues también nos conocemos, ¿verdad que sí Nayat?
- Habló con mamá esta mañana en la comisaría. - Dice la niña dirigiéndose a su hermana.
La niña nos cuenta que el chico tiró la pistola en una alcantarilla. Quílez averigua si es cierto, y así es, la pistola se encuentra en esa alcantarilla. Esperemos que esté fichada para poder buscar al responsable de todo esto.
- Vamos a necesitar que nos acompañe a comisaría. - Le digo a la hermana de la niña.
- Vamos. - Responde Fátima.
Sin embargo, cuando estamos a punto de montarnos en el coche con las dos chicas, un joven con gafas de sol aparece. Por lo que dice, intuyo que se trata del hermano mayor de las chicas, Faruq, el presunto narcotraficante que podría ser el responsable de la desaparición de su hermano. El chico no está dispuesto que sus hermanas nos acompañen a comisaría, y se pone un tanto violento. Obliga a sus hermanas a marcharse a casa. Aún así, decido seguir intentándolo y hablar con el chico. Le explico la situación y la necesidad de que sus hermanas nos acompañen a comisaría para poder identificar al chico que ha disparado. Pero mis esfuerzos son inútiles, el joven no atiende a razones y sigue insistiendo en llevarse a sus hermanas a casa ya que, según él, ninguna de las dos son unas chivatas y no colaboran con la policía.
Las chicas se encuentran un poco asustadas, sin saber muy bien qué hacer. La pequeña se hace caso de su hermano mayor, pero Fátima sigue oponiendose a la decisión de su hermano. Al joven se le empieza a agotar la paciencia y sigue insistiendo, pero esta vez coge a su hermana por el brazo para arrastrarla con él. No puedo permitir este tipo de violencia, por lo que me interpongo entre los dos. Fátima está asustada, pero finalmente decide hacer caso a su hermano y, tanto ella como la pequeña, se marchan detrás del joven.
Sabía que el barrio era un tanto conflictivo, pero no me imaginé que llegaría a estos extremos. Así, Fran acertó muy bien dirigiéndose a mi con esta frase:
"Bienvenido al Principe"

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